jueves, junio 16, 2005

[Retro] "Yakuza", de Sidney Pollack: la mirada del observador distante



La atracción que en la actualidad existe hacia las culturas asiáticas es realmente increíble. Ya sea el "tai-chi", las artes marciales, el sushi o las pelis de Takashi Miike, lo cierto es que lo oriental está de moda. Los resultados de la globalización ya están aquí y nosotros (los occidentales) vemos en aquellas tierras nuestra oportunidad para distanciarnos de lo común, de lo típico, como bien dice en particular Josep Lluís Fecé en su escrito sobre el cine de Kore'eda (perteneciente al libro "El principio del fin"), cuando afirma que "el cine japonés de los años 90 actúa como signo de distinción para un selecto y casi exclusivo grupo de seguidores".

Fue precisamente este mundo tan exótico en general, unido a la explosión del cine de yakuzas de los años 70, lo que propició el interés de los hermanos Schrader (Paul y Leonard) para escribir un guión que uniera la sociología del yakuza con el pragmatismo del norteamericano, y que a la vez fuera de fácil consumo para el público estadounidense. El director que se hizo cargo del proyecto fue Sidney Pollack, un realizador que si bien ha tenido una carrera llena de altibajos, en aquel momento (recordad que hablamos del año 1974) contaba con una buena reputación ganada a pulso con títulos como "Danzad, danzad, malditos", "Las aventuras de Jeremiah Johnson", o "Tal como eramos". Vista hoy en día, "Yakuza" no ha envejecido demasiado, y se podría afirmar que es uno de los grandes títulos de este director, algo impersonal para mi gusto (su creador, obviamente).

En primer lugar, hay que reconocer que el guión del film es sumamente sólido. No solo porque narra una historia donde mezcla con maestría temas como la amistad, el amor o el honor, sino por conceder tanta importancia a aquello que no se ve y solo se percibe. Pero antes es necesario conocer su argumento: Harry Kilman (Robert Mitchum) es un norteamericano que vive tranquilamente en su país tras haber regresado de Japón, donde residió como soldado durante los años de ocupación. Allí dejó a su mujer amada, Eiko (Kishi Keiko), un hecho del cual nunca ha podido recuperarse emocionalmente. Sin embargo, un viejo amigo llamado Tanner (Brian Keith) le pide que vuelva a ese país para que rescate a su hija, que ha sido secuestrada por un grupo de yakuzas con los que realizaba negocios. Al llegar, Kilman debe enfrentarse con su pasado, con su amor platónico y sobre todo con el hermano de ella, Tanaka Ken (Ken Takakura), ex-yakuza callado pero de fuerte personalidad que impidió que su hermana contrajera matrimonio con él.



Precisamente "Yakuza" está estructurada en base a un momento dramático que sucedió en el pasado, y que solo conocemos mediante los comentarios de sus protagonistas, hecho vital para conocer los sentimientos de los personajes así como ese aura melancólica y decididamente crepuscular que rodea al film, agravada por la dirección sobria de Pollack y la inclusión de una banda sonora basada en temas jazzísticos propios de un tugurio del Bronx.

El carácter decadente de "Yakuza", propio de unos protagonistas a los que la vida ha golpeado sin piedad y que ya no tienen casi nada que perder, no se convierte en un símbolo de desmitificación de la propia ideología o códigos yakuza. Más bien todo lo contrario, ya que el film gira precisamente en torno a toda esta ética de la lealtad y la expiación de los errores, tratandola con respeto desde esa mirada del observador distante, que diría Nöel Burch. El ritmo nostálgico de la película también se deja entrever en las escasas secuencias de acción, con una planificación magnífica que, sin quitar espectacularidad, sí se contemplan sin perderse en la confusión de planos de los largometrajes actuales. No puedo olvidarme de destacar al trío protagonista, unido por el dolor y por un secreto que a modo de "final twist" se desvelará a su tiempo y nos obligará a replantearnos de nuevo su desarrollo. Robert Mitchum se muestra como un tipo tranquilo en su papel del "gaijin"(1) más japonés de todos los tiempos, Kishi Keiko está muy contenida en su rol de fuerte dama nipona, pero secuestrada emocionalmente por el machismo de una sociedad y por las decisiones familiares, y por último, Ken Takakura (icono del cine de yakuzas) realiza una actuación espléndida en su faceta de hombre maniatado por los códigos de honor de su país, y con un secreto tan doloroso que no le ha permitido vivir en armonía con lo que le rodea.

Quizás se le pueda achacar algo negativo al film, si bien es un hecho aceptable dado el público al cual va dirigido. Éste es la figura de Dusty (Richar Jordan), acompañante de Kilmer en su viaje, que es no es más que cualquiera de nosotros, observadores distantes y legos en materia de cultura japonesa. Es el personaje que no sabe de ese mundo, y al cual, como a la audiencia en general, se le explica con detalles varios entresijos del mundo yakuza, y del modo de vida nipón, explotando ese aura de exotismo.



De todos modos, no es más que una ligera licencia totalmente perdonable. "Yakuza" es una magnífica película, intimista y muy dolorosa, que explora tanto los códigos de honor japoneses como un tema tan universal como es el choque cultural entre dos mundos que parecen condenados a entenderse...¿o quizás estas diferencias son tan irreconciliables?

(1): término utilizado en Japón para nombrar a todo extranjero.

Un saludo

2 comentarios:

inquisidor eisenhorn dijo...

Genial la pelicula de pollack aprovechandose de las lecciones del del Jitsuroku de Kinji fukusaku, y del exito de las producciones de Teruo Toei.
con un Mitchum en estado de gracia, y con el actor que simboliza al yakuza clasico por excelencia Ken Takakura (luego Sir Ridley repitio la jugada con una de mis pelis favoritas Black Rain).
2 puntualizaciones
en el poster dicen que hace 100 años los yakuza eran samurais, eso es mentira las Yakuzas hunden sus raices al final del periodo de los estados guerreros (1600) y se nutrian principalmente de vagabundos y buhoneros, en todo caso utilizaban como musculo a ronin pero jamas a samurais.
y 2º
Existe otro termino mas comun para designar al occidental en japones y en asia en general que es Kwaidan o Kwailo(cantones) Fantasma (literalemte rostro color de hueso), GaiJin es algo asi como la gente de fuera y se aplica a todos los extranjeros no solo a los rostros palidos

Roberto A. O. dijo...

Jeje, inquisidor, con el tema del poster, supongo q como los yakuza beben del código del bushido y el término "samurai" está mas arraigado en la cultura occidental q el de "ronin", pues tendría mas tiron para el exito comercial de la pelicula.

Y sobre el termino "gaijin", sí sabía q era para todos los extranjeros, pero desconocía el uso de "kwaidan" para los occidentales. ¿Habría querido decir Masaki Kobayashi q su pelicula "Kwaidan", por aquello de su exotismo efervescente, estaba dirigida a los rostros pálidos occidentales? jejeje

SALUDOS