domingo, junio 26, 2005

[Retro] "Al final de la escapada", de Jean-Luc Godard: la deconstrucción del cine clásico



Dedicado a Ferdinand Jacquemort

"Al final de la escapada" es un clásico, eso está claro. Dada su condición de icono del movimiento francés de la Nouvelle Vague ha sido fruto de concienzudos análisis por los más expertos en el tema, así que poco podré añadir yo (dado mis limitados conocimientos) en este aspecto. Así que estas palabras que le dedico a esta obra maestra del cine son el resultado de un primer y único visionado, en el que seguramente se me quedarán demasiadas cosas en el tintero.

Tengo que reconocer que hacía muchos meses que tenía el dvd de "Al final de la escapada", pero por alguna extraña razón no la había visto. Digamos que me negaba a disfrutar de mi primer Godard en el salón de una casa, frente a un tele pequeña o ante la fría pantalla de un pc. Afortunadamente, hace dos semanas se programó la película en un pequeño cine madrileño, "Pequeño Cine Estudio", en el cual se suelen reponer títulos antiguos en la obligada V.O. Y que mejor manera de disfrutar de este film que a la salida del último examen del año, y en una de esas salas con sabor añejo, semi vacía y de butacas mullidas. Sin duda, como Godard hubiera querido.

Lo primero que uno advierte en "Al final de la escapada" es su espíritu decididamente moderno (1) a pesar de todo el tiempo transcurrido (recordemos que se rodó en el 1959, año de la Revolución Cubana, por cierto), y su ideal de ruptura ante lo establecido. Es un film brusco, muy poco ortodoxo, de transiciones rápidas, y porqué no decirlo, a veces incómodo. Godard destroza las normas clásicas del montaje, rompiendo el raccord en la mayoría de secuencias. En especial destaco dos: la primera ocurre cuando su protagonista, un genial Jean-Paul Belmondo escapa en el coche robado: la ruptura es total; los juegos de planos son incoherentes pero no desagradan, es como si a través de la falta de coherencia se consiguiera una continuidad; incluso durante la secuencia se incluye un plano frontal de Belmondo mirando a la cámara: "si no les gusta el mar, si no les gusta la montaña, si no les gusta la ciudad, váyanse a la mierda" (sic). La otra secuencia es la construcción de un accidente de coche en tres planos: plano de Belmondo-plano de un coche-choque de los coches fuera del plano-plano de los coches con uno de los conductores en el suelo...genial!! (2). Pero Godard se muestra atropellado cuando le interesa: puede mostrar un trayecto en 10 seg. pero se toma su tiempo en retratar los devaneos amorosos entre las parejas..¿por qué? pues no lo sé. Será que le interesa.



Otro de los aspectos clave de "Al final de la escapada" es la deconstrucción del cine negro de Hollywood. Su protagonista, Jean-Paul Belmondo es un seguidor de Humphrey Bogart, pero de alguna manera es la antítesis de éste. Lejos de la clase de Bogart, Belmondo es un pícaro, un fracasado, un eterno perdedor. Roba un coche, mata a un policía y regresa a ver a la chica norteamericana (una preciosa Jean Seberg) que vive en París vendiendo el "Herald Tribune", mientras espera cobrar una deuda pendiente. Belmondo roba a ex-amantes, la policía le persigue, su chica termina traicionándole. No sé, es como si a través de lo que quiere homenajear, construye algo nuevo, un nuevo mito. Y llega el climax, tan abrupto como el resto del film, sin concesiones al melodrama. Esto es una locura...

Godard filma la calle como solo los magos del neorrealismo italiano lo conseguían. Sucia pero vitalista, alejada de los platós artificiales del género negro norteamericano. Y lo hace con la cámara en mano, con travellings a través de un trayecto en coche o con la ayuda de unos planos en semi-picado que introducen a su protagonista en la vorágine de la sociedad, contando su historia como una más, como si la cámara pudiera desviarse hacia el siguiente peatón y nos contara sus vivencias.



Y entre medias, una amplísima variedad de referencias cinéfilas que no pillo. Veo que Godard realiza un breve cameo, al igual que Melville, pero no entiendo su significado. No comprendo muchas cosas pero me impresionan. Quizás la próxima vez, en casa, con la Cahiers al lado. No lo sé, pero lo siguiente ya está listo, "Pierrot le fou", deseadme suerte.

(1) Otros dirán posmoderno, pero nunca me aprendí los principios de las posmodernidad, o quizá no me guste usar esa palabrita tan a la ligera.

(2) Ya sé que no tiene mucha relación, pero esa secuencia me recordó inevitablemente a "Hana-bi", donde Kitano rueda un robo a un banco con 4 planos....igualmente genial.

Un saludo

2 comentarios:

inquisidor eisenhorn dijo...

ha habido alguna vez una presencia tan eterea en la pantalla como la que destila Jean seberg en esta pantalla??
aunque no soporte al pedante de Godard, hay que reconocerle que (a punto de vomitar, no es ese el titulo en franchute?) es una obra maestra

Roberto A. O. dijo...

Jajaja..lo cierto es q Jean Seberg está increíble con ese pelito corto....uuumm, un voto para ella y ya q estamos, aunque no tenga nada q ver, amo a Claudia Cardinale en "La chica de la maleta"..

SALUDOS