viernes, marzo 16, 2007

[Artículo] ¿Qué sucede con Corea? Varias retrospectivas, una mesa redonda, y un futuro plagado de incógnitas



Hace escasas fechas, una iniciativa conjunta entre ARCO y la Filmoteca madrileña coordinada por el crítico Roberto Cueto, nos ha permitido acercarnos de manera “oficial” al desarrollo actual de la industria coreana, diez años después de su eclosión a nivel doméstico y poco tiempo tras su firme asentamiento en el circuito cinematográfico mundial, apoyada en los vítores festivaleros y en la consagración internacional de algunas de sus figuras. Al margen de otras propuestas culturales de diversa índole relacionadas siempre con la cultura coreana, la apuesta fílmica nos brindaba la posibilidad de comprobar el presente estado de salud de una cinematografía que ha experimentado un notable crecimiento en un mínimo espacio de tiempo, y que, sin embargo, no ha tardado en exhibir evidentes indicios de morbilidad. Así pues, a la exhibición de una heterogénea gama de largometrajes que pretenden ayudarnos a trazar un mapa surcoreano en celuloide, se unió la celebración de una mesa redonda que contó con la presencia de varios miembros reconocidos de su industria, con el objetivo de esclarecer e incluso dilucidar de primera mano las claves del éxito de su cine. ...............SIGUE LEYENDO

Saludos

3 comentarios:

Roberto A. O. dijo...

Espero que os hayais leído el texto...jejejeje

Saludos

Óscar dijo...

Yo para estas cosas aplicaría lo que decía Antonio Weinrichter con aquello del "Efecto Kimono", aquí aplicado al cine surcoreano.
Parece que hay gente empeñada en otorgar una fortuna crítica desmedida a trabajos que no dejan de ser medianías con poca enjundia, un poco como lo que sucede con otros cines exóticos, como el iraní o tailandés.
A veces, nos pasamos de "modernos" y eso parece cegar la capacidad de dar un juicio bien formado en torno a los films de estas cinematografías.
De todas formas, el proceso también tiene algo de selección natural; los que tienen más punch en taquilla siguen disfrutando de cierta comodidad autoral (multiplicada por el reconocimiento internacional), y los que no, o se venden al mercado, o repiten la fórmula ganadora (estoy pensando en el director de Resurrection of little match girl, y eso que fue un fracaso!). El ejemplo más claro es el de Kim Ki-Duk que, tras cargar contra sus colegas, tuvo que claudicar en sus propuestas y hacer un film que aun manteniendo sus tics habituales, era más digerible y mainstream de lo normal en él.
En fin, imagino que a veces falta un poco de instancia crítica y la necesidad de pontificar o casi adorar una cinematografía nos lleva a calificar absolutamente todas las películas de obra maestra total e inapelable (en 10 años habrán más de 500 obras maestras del cine asiático)cuando, si te soy sincero, de todo lo que he visto en los últimos años, la única obra maestra (y no me tiembla el pulso al decirlo) es A bittersweet life, que sabe combinar a la perfección toda una serie de registros sin caer en el intento.
Por cierto, muy buen texto.

Saludos!

Roberto A. O. dijo...

Está claro amigo Óscar que existe una especie de necesidad de excarbar en "nosecuantos" sitios con el fin de encontrar cosas (aparentemente) nuevas, aunque sinceramente yo lo entiendo más a una necesidad de decir "¡¡¡yo lo he descubierto, he sido el primero!!!".

Y es que parece que se respira una suerte de "cansancio" hacia el cine occidental, que obliga a buscar cosas nuevas en otros sitios, donde lo que se puede encontrar no son más que ideas viejas recicladas, y que tras un éxito pasajero enseguida se vuelven a enterrar. Como bien comentas, nos pasamos de "modernos".

Yo, por mi parte, me encuentro actualmente redescubriendo el cine mudo...jejeje.

Saludos