lunes, julio 16, 2007

[Reflexiones] A vueltas con la comedia....y con Steve Carell



Desde hace un tiempo para acá, hastiado por las discusiones sobre la crítica, los Cahiers, y demás patrañas, me he terminado congratulando con la "nueva comedia americana", encabezados por la generación de "actores-autores" como Ben Stiller, Adam Sandler, Jack Black, Vince Vaughn, Chris Rock, Rob Schneider, los Wilson Brothers, y por supuesto el dúo formado por Will Ferrell y Adam McKay (este último escribiendo y dirigiendo). Intentando deshacerme de mi renuente actitud ante las nuevas vías que está tomando el género -nada que ver, afortunadamente, con el virtuosismo y la elegancia de Lubitsch, la verbigracia natural de Allen, las brillantes réplicas de Hawks, la espontaneidad de Capra o el cinismo de Billy Wilder- me he encontrado con una gran cantidad de películas muy interesantes, que en algunos casos deambulan por unos cauces absolutamente vanguardistas.

El caso más estimable es la magnífica El reportero: la leyenda de Ron Burgundy (Anchorman. Adam McKay, 2004), posiblemente la cima más alta del género por el momento, que partiendo de la habitual sátira a un estamento social -en este caso los medios de comunicación- se desprende rápidamente de la mera parodia para convertirse en el paradigma conceptual de su generación: un humor absurdo llevado al límite del sinsentido, pero que a la vez no se limita a la mera sucesión de gags a lo Agárralo como puedas; la afrenta a la coherencia interna en lo relativo al desarrollo de personajes -en El reportero toda elección argumental es fruto del azar, incluso de la indiferencia-; el no aferrarse a la corrección o incorrección política -o el todo-vale si induce a la risa-; y una narración que, teniendo su soporte en la improvisación, no atiende a una linealidad, sino que se fragmenta en set-pieces que no tienen necesidad de aportar nada al hilo conductor del film....y cuyo ejemplo más claro es la memorable secuencia de la lucha entre los clanes de reporteros.

De entre la pléyade de figuras humorísticas que hacen su aparición en El reportero, dentro de ese baile de cameos tan habitual en el género, destaca la presencia de Steve Carell, un roba-planos como secundario -recordemos su breve pero inmensa participación en Como Dios (Bruce Almighty. Tom Shadyac, 2003) que salido de la inagotable cantera de Saturday Night Live, se consolida poco a poco como estrella autosuficiente del género. Quizás sea su físico de cuidado y entrañable cuarentón, su habilidad para la mímica nada manierista, o su particular vocalización, las que lo han convertido en uno de los comediantes de moda. Tras su papel de presentador del tiempo retrasado en El reportero, Carell firma junto a Judd Apatow el guión de otra comedia fundamental, Virgen a los 40 (The 40 Year Old Virgin. Judd Apatow, 2005), un film nada desdeñable que nos habla de la desmedida obsesión por el sexo que impera en la sociedad actual, o lo que es lo mismo, sobre la sumisión del hombre independiente ante los imperativos sociales -tesis que también esgrime la menos interesante De boda en boda (The Wedding Crashers. David Dobkin, 2005)-. Siempre me ha gustado ver en Virgen a los 40 la versión menos sulfurosa y más divertida de El sabor de la sandía (Tian bian yi duo yun. Tsai Ming-liang, 2005), ya que ambas describen entornos donde el sexo se ha convertido en un mecanismo de entidad robótica.


Asombrado ante el genio de Carell me acerco finalmente a The Office, serie creada por Ricky Gervais y Stephen Merchant para la televisión británica, posteriormente "remakeada" por el propio autor para la industria norteamericana, y cuyo protagonista principal es, obviamente, Steve Carell. Puntualizo diciendo que no he visto absolutamente nada del original inglés y que por tanto, estaré encantado de que algún blogger experto en el tema nos comente las diferencias o semejanzas entre ambas versiones. Por lo demás The Office, que narra las relaciones que se establecen en una oficina cualquiera de una multinacional cualquiera, asume de forma aparente los códigos de una "sitcom", ya sea su formato de duración, su economía espacial -casi todo su desarrollo se reduce a una oficina y sus aledaños-, y su querencia por el gag, pero a la vez aporta un enfoque menos artificioso (y más realista) en sus chistes y el uso de la cámara al hombro la libera de ese "pseudo-teatro filmado" que representa la "sitcom" más ortodoxa. Además, en una inteligentísima decisión de guión la serie adopta casi el formato de documental, ya que la cámara pretende retratar el día a día de las actividades -digamos que trabaja como un elemento diegético-, y los personajes son conscientes de esa intromisión, por lo que actúan en consonancia con ello, representando un papel si es necesario.

Pese a que la breve primera temporada refleja cierta contención, como si tocara esporádicamente los "puntos de presión" del público para comprobar su respuesta, The Office, partiendo de ese microcosmos, pretende reflejar un entramado socio-cultural mucho más amplio y complejo. En este sentido, la figura del jefe (Steve Carell) es elocuente: un narcisista y miserable polizón, racista y con conciencia de clase, y para colmo de males variante concienciada de lo "políticamente correcto". Ahí radica digamos, gran parte del meollo de la serie, en confrontar las actitudes del variado muestrario de personajes ante o detrás de la cámara, en indagar en sus miserias laborales y emocionales, aunque todo esté bañado por un sentido del humor más cotidiano, que no fuerza tanto los límites de la "suspensión de la incredulidad".

Curiosamente en el número de Julio-Agosto de Dirigido por Hilario J. Rodríguez, a propósito de la execrable Fast Food Nation (Richard Linklater, 2006), hacía referencia a la actitud de varios críticos norteamericanos durante el festival de Cannes que, como respuesta al film, decidieron irse a comer a un McDonald's tras el visionado del mismo. Supongo que a un servidor le ha ocurrido un poco lo mismo -y perdonen por la disquisición personal- ante la retórica hueca y ansias de reconocimiento personal parapetados tras esa supuesta "batalla" por no-se-sabe-bien-qué. El inesperado refugio no sólo me ha congraciado con un género al que había olvidado, sino que en cierto modo me ha alegrado un poco más la vida. A todos ellos, gracias.

Aahhh, y por cierto, os dejo el teaser trailer de Get Smart (Peter Segal, 2008), la versión cinematográfica de las inolvidables aventuras del Superagente 86. ¡Que lo disfruten!



Saludos

5 comentarios:

Óscar dijo...

Mmm, pues no sabría decirte. Yo siempre he sido más de Leslie Nielsen, los ZAZ, y Sellers.
Eso sí, el trailer de “Get Smart” me ha hecho esbozar una sonrisilla, por esa especie de revival de un humor algo anacrónico -tal y como anda la comedia- que parece seguir la estela de pelis como el remake de “La pantera Rosa” -que, dicho sea de paso, también me pareció gracioso-.
Por cierto, que de Gervais vi el otro día el primer episodio de “Extras” y me pareció de lo mejorcito. La misma mala hostia de siempre, y encima, con la complicidad de Ben Stiller en plan guest star.
De todas formas, de entre toda la comedia actual, me quedo con el tándem Wes Anderson – Owen Wilson. A ver si vuelven a escribir otro guión juntos, que va siendo hora!

Saludos!

Roberto A. O. dijo...

Bueno, todo es ir probando. Yo estoy sorprendido del tandem Farrell-McKay, llevando la comedia a otro nivel aunque "Pasado de vueltas" no llegue a los niveles de "El reportero".
De todos modos, Wes Anderson juega en otra liga (no digo que sea mejor o peor, es simplemente distinto). Yo nunca le he cogido mucho el puntillo pero bueno.....

Saludos

BUDOKAN dijo...

Creo que con estos exponentes que nombras la comedia, al menos para mi gusta, goza de buena salud. Es gente muy talentosa que encima goza de pasar un gran momento creativo. Saludos!

el Aryentino dijo...

coincido, toda gente muy talentosa, para hacer cine "de sonrisa". Ese cine que te obliga a estirar un poco las comisuras pero que casi nunca te da motivos para una carcajada gaucha, plena y que te mueva todo el costillar (como la gloriosa primera Locademia de Policia, Donde esta el piloto, Closeau, y todas aquellas que nos descostillaban, ESO SI, teniendo solo 12-15 años, un detalle clave).
Con excepcion de Stiller y algunos momentos de Wilson o Ferrer.

Si coincido plenamente con el todavia enorme potencial de Carell y con los trabajos que ya hizo. Agrego uno que me parece con una energia para el humor enorme como Dane Cook. Solo le falta que coincida con un guionista que le escriba buenos chistes!! je je je je

Mientras tanto, hasta que alguno de los nuevos despegue definitivamente con fuerza, que vuelva Ace Ventura, 'Seinfeld' o la maravillosa 'Coupling' inglesa please!! je je je

Anónimo dijo...

Steve Carell es el gran actor-autor del cine americano contemporáneo. En cuanto a The Office, yo prefiero la versión americana a la inglesa. Esta última, mucho más... uhmm... ya sabéis, inglesa... Owen Wilson es el otro gran actor-autor. Esperemos que se recupere pronto... Darjeeling Limited en Venecia!!!